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RODAMON XAVI NARRO – 48 DIES – 4.263KM

17 septiembre, 2012

Otra vez, me pongo en contacto con vosotros para relataros las novedades de mi vuelta al mundo en bicicleta apoyada por Vaude y Edelrid. Efectivamente, solo han pasado dos semanas desde mis últimas noticias, pero si miro atrás, me parecen una eternidad.

 Ucrania queda ya muy lejos. La crucé desde Odessa hasta Mariupol, la primera en el oeste, en la costa del mar Negro, y la segunda en el este, bañada por el mar de Azov. En las zonas rurales, básicamente me dediqué a contar campos de maíz y girasoles, poco más había. Pero las ciudades, antipáticas para los ciclistas en las afueras, escondían en sus centros calles más tranquilas, peatonales, alejadas del ruido del tráfico y con mucho encanto.

 Este es el caso de Odessa, que contaba con un animado casco histórico y, por supuesto, las famosas escaleras donde Eisenstein rodó la célebre escena de El acorazado Potiomkin. Pensaréis que estoy loco, pero no sería un auténtico cicloturista si no hubiera bajado y vuelto a subir los 192 cinematográficos escalones con la bici a cuestas.

De nuevo he de destacar la calidez de las personas que he tenido el gusto de conocer. Debe ser que un fatigado viajero con una bicicleta cargada de alforjas despierta la compasión de los demás, o quizás he tenido la suerte de toparme solo con gente amable. La cuestión es que todo el mundo se asombra de ver a tan peculiar turista y me preguntan de dónde vengo, a dónde voy, por qué viajo de esta manera…

También pude charlar con algunos, pocos, ciclistas ucranianos y me confirmaron que en esa parte del país, el viento siempre sopla de este a oeste. Así que si planeáis hacer una ruta como la mía, ¡invertid el sentido!

 Así pues, hace una semana llegué a Rusia y todo, menos el viento, ha cambiado bastante. En Rostov del Don las diferencias aún no eran notables, pero ahora que he entrado en la República de kalmukia, parece que esté en otro mundo: los árboles han desaparecido para dejar paso a una interminable estepa árida; los rasgos orientales son mayoría entre los habitantes de estas tierras; en Elista, pagodas y templos me recuerdan que aquí se rinde culto al budismo, ¡y todo ello sin haber salido de Europa!

 Pero como decía, mi fascinación por todo lo que ven mis ojos queda eclipsada por mi peor enemigo: el viento. Con una precisión sorprendente, día tras día sopla en mi contra de forma incesante. Ahora ni siquiera para durante la noche, esta última mi Power Lizard ha pasado con éxito una prueba bastante dura.

Sin embargo, cuanto más difícil es el objetivo, mayor es la satisfacción al cumplirlo. Ahora disfruto como nunca con una buena ducha, un plato caliente de comida exótica o siquiera un breve descanso en la sombra. No puedo ni imaginarme la sensación de placer que experimentaré dentro de un año, cuando se cierre el círculo y llegue a Barcelona pedaleando desde el oeste.

 Aunque más vale dejar de soñar en el futuro y encarar lo que tengo delante de las narices: Kazakhstán. En cinco días, nada más dejar atrás la ciudad rusa de Astrakhán, cruzaré la frontera de este ingente país. Durante un mes entero pedalearé por la estepa en unas condiciones muy duras, con pocas poblaciones donde abastecerme y con muy pocos servicios en dichas poblaciones. Sin embargo, la cara de sorpresa de sus habitantes al ver acercarse a un extranjero, y además en bicicleta, no tiene precio. Su genuino interés por saber acerca del viajero desemboca muchas veces en invitaciones a tomar té, a comer o a dormir bajo su techo. Y cuando tienes la suerte de vivir estas experiencias, como tuve yo hace ocho años durante mi viaje de Barcelona a China en bici, todo el esfuerzo que ha requerido llegar hasta ahí vale la pena de golpe.

 Así pues, sigo adelante con Vaude y Edelrid, con cansancio a veces pero siempre con la intención de llegar más allá, de no rendirme nunca, de saber si existe un límite y, en caso afirmativo, de descubrir dónde está. Como siempre, os animo a que cojáis un día una bicicleta y hagáis una ruta de larga distancia, es una experiencia que no se olvida y que te pone la cabeza en su sitio. ¡Hasta muy pronto, seguimos rodando!

http://www.rodamon.tv/es

 

From → Bike

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