Skip to content

XAVI NARRO – RODAMON – 28.135 km en 340 días

8 julio, 2013

1016649_446532238776018_1522071007_n

David, Chiriquí, Panamá; 3 de julio de 2013

 ¡Saludos, colegas! Mientras al otro lado del Atlántico la mayor parte de vosotros estaréis preparando las vacaciones de verano, yo ya he vuelto al tajo después de dos semanas de descanso en Panamá. Aunque no os lo creáis, dar la vuelta al mundo en bici también puede ser estresante, y estos días sin montar me han servido para recargar las pilas.

 La última vez que os envié noticias estaba en San Gabriel, en Ecuador, a pocos quilómetros de Colombia. Antes de cruzar la frontera tuve que superar el punto más elevado que me voy a encontrar en todo este viaje: el Alto de Guaguanegro, de 3.250 metros de altura sobre el nivel del mar. Con mucha paciencia llegué a la cima y me dejé caer hacia Colombia, país que me dejó fascinado por su impresionante naturaleza y la amabilidad de sus gentes.

 Cómo no, me dediqué a seguir la carretera Panamericana a través de valles y montañas. En el sur, cerca de la ciudad de Pasto, las pesadas escaladas hasta alturas superiores a los 3.000 metros de altura se alternaban de inmediato con caídas vertiginosas hacia valles profundos y angostos de tan solo 300 m, de manera que por la mañana podía estar tiritando de frío sobre la bici y por la tarde empapado de sudor. Varios señores me llamaban “guapo” cuando me veían pedalear a 7 km/h cuesta arriba, lo cual me extrañó porque debía tener la cara muy roja de tanto esfuerzo, pero más tarde aprendí que en colombiano se usa esta palabra como sinónimo de “valiente”.

1044402_450783195017589_1180619109_n

A pesar del tremendo desgaste que sufría diariamente para recorrer 100 km con tales desniveles, la belleza de este sector de los Andes hacía que valiera la pena. De todos modos, agradecí llegar al valle del río Cauca y poder pedalear en llano durante un par de días.

 Precisamente en Cali conocí a Maritza, con quien había contactado a través de un amigo común, y junto a su familia me llevaron a cenar y a conocer un poco esta ciudad tan perjudicada por la mala fama. Aunque es cierto que padece mucha inseguridad, igual que otras ciudades de América Latina, habría sido una lástima perderse su centro colonial y su vida nocturna. Si hiciéramos demasiado caso de todo lo que sale en las noticias nos quedaríamos encerrados en casa.

 Después me tocó volver a las montañas para llegar hasta Bogotá, pero antes tuve que superar el mítico Alto de la Línea, de 3.150 m de altura y, tras cruzar el río Magdalena, el Alto de Rosas, de 2.800 m. Después de estas durísimas pruebas llegué a la capital colombiana y mi amigo Marc, que se había instalado ahí hacía pocos meses, me recibió en su casa y me trató como un rey para que me recuperara de tanto desgaste.

1013033_451114314984477_656256727_n

En Bogotá tuve un poco de tiempo para visitar el barrio colonial de La Candelaria y dar alguna vuelta más, pero básicamente me dediqué a mi actividad favorita, buscar una caja de cartón para empaquetar la bici. Como sabréis, la carretera desaparece en la frontera entre Colombia y Panamá, y la única manera de cruzar es en barco o avión.

 Y puntualmente, tal como estaba previsto, el día 14 me encontré con Cris, mi novia, en la cola de inmigración del Aeropuerto Internacional de Tocumén, en Panamá. Durante estas dos semanas nos hemos dedicado básicamente a descansar, pero también a conocer el país: la pintoresca isla de Taboga desde la cual se ven los rascacielos de Ciudad de Panamá; el famoso canal por donde pasa el 5 % de todo el comercio mundial; la vida relajada en las playas de Bocas del Toro; la peculiar cultura kuna en las paradisíacas islas caribeñas de la comarca Kuna Yala…

 También hemos tenido tiempo para visitar a los amigos que conocí en un viaje anterior, en el año 2006, e incluso fuimos de concierto y a cenar con Jorge Drexler y su equipo, ya que Presser, su tour manager, seguía el Twitter de Rodamón y vio que ambos coincidíamos en Panamá.

 Hoy hace cuatro días que me he puesto en marcha después del descanso y todavía me duele todo. No se pueden comparar con los Andes, pero los desniveles que me estoy encontrando aquí son bastante considerables, con el agravante de que la humedad es tan alta que solo de poner las alforjas sobre la bici ya me quedo completamente cubierto de sudor. Pero de todas formas estoy disfrutando, y hago bien, porque mañana ya entro en Costa Rica y antes de que me dé cuenta estaré de vuelta en casa. Pero bueno, de momento, ¡seguimos rodando!

1014102_451612364934672_1594977573_n

Xavi Narro ha trabajado como guionista en Barcelona TV, Mediapro y, hasta junio de 2012, en el programa “APM?” de TV3.

Pedaleará unos 40.000 km por cinco continentes durante 15 meses.

De momento ha viajado entre Barcelona y David, 28.135 km, en 340 días.

También podéis seguir su viaje en:

www.rodamon.tv

http://www.facebook.com/rodamon.tv

@Rodamontv

From → Bike, Noticias

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: